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La historia en tres fotos.
El fotógrafo más hábil no es el que hace más fotos, sino el que sabe cuántas necesita para contar algo. Este ejercicio te obliga a pensar antes de disparar.
Las tres fotos
- Foto 1 · Contexto: dónde ocurre, a qué hora, qué ambiente. El espectador aterriza.
- Foto 2 · Protagonista: quién o qué es el centro. No tiene que ser una persona.
- Foto 3 · Detalle: el elemento pequeño que da significado a todo lo anterior.
Reglas del ejercicio
- Las tres fotos deben funcionar juntas y también por separado.
- No pueden ser del mismo encuadre recortado de tres maneras.
- Elige la historia antes de salir o en los primeros cinco minutos.
- No planifiques las fotos: deja que la escena te las dé.
Para qué sirve: desarrolla la visión narrativa. Fuerza la selección y el orden. Es el primer paso para entender el ensayo fotográfico.
30 minutos, 30 disparos.
Ni uno más. La restricción no es un castigo: es una forma de hacer que cada disparo cuente. Cuando sabes que tienes treinta, dejas de disparar para no perder nada y empiezas a esperar para no malgastar nada.
Cómo hacerlo
- Pon un temporizador de 30 minutos.
- Cuenta los disparos mentalmente o en la pantalla.
- No borres en cámara: lo que está, está.
- Cuando llegues a 30, para aunque no haya terminado el tiempo.
Variaciones
- 10 fotos en 1 hora: más exigente, más selección.
- 30 minutos, 30 fotos, un solo tema.
- 5 fotos en toda la mañana: para quien ya domina el ejercicio.
- Sin límite de tiempo pero máximo 5 disparos por escena.
Para qué sirve: corta el hábito de disparar en ráfaga y esperar que alguna salga. Entrena la decisión y la anticipación.
Un color dominante.
Eliges un color antes de salir. No vale cambiarlo. Durante toda la salida solo fotografías cuando ese color aparece como protagonista del encuadre.
Cómo funciona
- Elige el color en casa: rojo, azul, amarillo, negro, blanco.
- El color debe ocupar al menos un tercio del encuadre.
- Puede ser en cualquier elemento: ropa, pared, coche, luz.
- Blanco y negro al final en edición: opcional pero revelador.
Qué aprenderás
- A ver el color como estructura, no solo como pigmento.
- Cómo el color organiza el peso visual del encuadre.
- Que la ciudad tiene paletas constantes que nunca habías notado.
- A pre-visualizar antes de levantar la cámara.
Para qué sirve: entrena la percepción selectiva. Después de este ejercicio, verás el color de forma distinta en cada salida, lo uses o no.
Una emoción.
No la ilustres. No busques una cara que la exprese. Fotografía la emoción en espacios, objetos, luz, gestos mínimos. Si alguien mira la foto y no sabe qué emoción es, puede que hayas acertado.
Emociones para empezar
- Espera: no impaciencia, espera quieta.
- Soledad que no duele.
- Concentración.
- Calma justo antes de algo.
- Nostalgia de algo que no has vivido tú.
Cómo no hacerlo
- No fotografíes caras con gestos obvios.
- No construyas la escena: encuéntrala.
- No expliques la emoción con el pie de foto.
- Si necesita texto para entenderse, la foto no llega sola.
Para qué sirve: desarrolla el lenguaje visual no literal. Es el salto entre documentar y expresar.
Fotografiar sin mirar la pantalla.
Desactiva el live view o tapa el monitor. Compón, dispara, confía. El miedo a no saber qué ha salido es exactamente lo que hay que entrenar.
Reglas
- No mires la pantalla en ningún momento de la salida.
- Si tienes visor óptico o EVF, úsalo exclusivamente.
- No borres nada hasta llegar a casa.
- Edita antes de juzgar: muchas sorpresas vienen del desenfoque.
Qué trabajas
- Confianza en la exposición sin feedback inmediato.
- Enfoque mental en la escena, no en el resultado.
- La relación entre intención y resultado: la brecha es la práctica.
- Independencia de la validación instantánea.
Para qué sirve: rompe la dependencia del histograma y la revisión inmediata. Te devuelve al acto puro de ver y decidir.
El mismo sitio, horas distintas.
Elige un lugar. Vuelve al menos dos veces: mañana y tarde, o noche y mediodía. El ejercicio consiste en entender cómo la luz y el tiempo cambian la narrativa de un espacio idéntico.
El ejercicio
- Mismo encuadre general en las dos visitas.
- Busca también los cambios: quién está, quién falta, qué ha cambiado.
- Edita las dos series por separado antes de compararlas.
- Selecciona una foto de cada momento: las que mejor representan la diferencia.
Variaciones
- El mismo sitio en distintas estaciones.
- Con lluvia y sin lluvia.
- Día entre semana y fin de semana.
- Con gente y vacío: madrugada vs. hora punta.
Para qué sirve: enseña que un lugar no es un lugar: es un lugar en un momento. La fotografía no captura sitios, captura instantes de sitios.
Solo verticales.
Durante toda la salida, solo fotografías en formato vertical. Sin excepciones. La restricción obliga a reaprender encuadres que das por sentados en horizontal.
Lo que cambia
- Las líneas guía funcionan de manera diferente.
- El cielo y el suelo cobran más peso.
- Las personas en movimiento encajan de otra forma.
- Los fondos se comprimen: menos contexto lateral.
Variaciones
- Solo horizontales: el ejercicio inverso.
- Solo cuadrado: el formato más difícil de componer bien.
- Alterna: una foto vertical, una horizontal, sin mezclar.
Para qué sirve: el formato es una decisión narrativa, no de pantalla. Este ejercicio lo hace consciente.
ISO 6400, sin pedir perdón.
ISO fijo en 6400 durante toda la salida. Apertura y velocidad libres. El objetivo no es salvar la foto del ruido: es aprender a usarlo como parte del lenguaje.
La práctica
- No apliques reducción de ruido en edición.
- Busca escenas donde el grano refuerce la atmósfera.
- Blanco y negro al final: el ruido en monocromático tiene otra calidad.
- Compara con fotos tuyas a ISO 100: decide qué prefieres.
Contextos donde funciona
- Noche urbana.
- Interiores con poca luz.
- Retratos en sombra.
- Cualquier escena que se beneficie de un aspecto de película.
Para qué sirve: desmonta el miedo al ruido como fallo técnico y lo convierte en una herramienta expresiva.